Un patrimonio no se pierde en un día. Se erosiona por cómo está construido: en qué moneda, de quién depende, bajo qué jurisdicción y con cuánta capacidad de reacción. El IEP mide esa estructura. No mide su suerte, ni su disciplina, ni su historia de trabajo. Mide la arquitectura sobre la que ese trabajo está apoyado hoy.
Tres minutos, cinco pasos, sin costo. Al final recibe un reporte con el cálculo abierto línea por línea. Esto no es asesoría de inversión ni recomendación de producto, y no se le ofrecerá ninguno.
El IEP es un instrumento de medición. Su valor depende por completo de que usted sepa exactamente qué le está entregando y qué no. Lo segundo importa más.
Cuánto de lo que usted construyó está apoyado sobre una sola moneda, un solo tipo de activo y un solo lugar. La concentración no es un error: es el resultado natural de construir donde se vive. Pero deja de ser neutral cuando nadie la ha medido.
De quién depende su flujo. Un patrimonio puede ser grande y aun así estar sostenido por una sola fuente que usted no controla: un pagador, un contrato, un sistema — o su propia presencia física.
La única de las cuatro dimensiones que no depende de usted. Mide las condiciones de la jurisdicción bajo la cual está construido su patrimonio. Si el sujeto medido cambia de jurisdicción, esta capa —y solo esta— se recalcula por completo.
Parámetros macro de la jurisdicción, revisados periódicamente. No dependen de su caso. Al final del reporte se detalla de dónde sale cada uno. Lo que sí depende de usted es cuánto de su estructura está efectivamente sometida a ellos — que es lo que se pregunta abajo.
Su capacidad de absorber un golpe sin desarmar la estructura. No mide cuánto tiene. Mide cuánto puede mover, en cuánto tiempo, y cuánto de lo que tiene ya está comprometido con terceros.
El tiempo no entra al índice. Su estructura de hoy es la que es, lleve usted dos años o veinte con ella. Lo que el tiempo determina es otra cosa: cuánto poder adquisitivo ya se fue mientras nadie estaba midiendo.
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El índice global es un promedio ponderado. Sirve para comparar y para remedir, pero no explica nada por sí solo. Lo que explica es la forma de su exposición: dos personas con el mismo 68 pueden estar en situaciones estructuralmente opuestas.
Por eso los cuatro subíndices se entregan separados y sin promediar visualmente. La lectura correcta empieza por el más alto.
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La línea inferior aplica la tasa de erosión calculada con sus datos. La línea superior es una referencia de preservación en moneda fuerte. No es una proyección de rentabilidad, no corresponde a ningún producto y no constituye oferta.
Estos cuatro números no dependen de su caso y no cambian de una persona a otra. Describen la jurisdicción, no al sujeto. Se publican aquí con su fuente para que usted pueda verificarlos, discutirlos o descartarlos. Un parámetro sin fuente es una afirmación; con fuente, es un dato.
Mueva las dos variables que sí están bajo su control y observe cómo responde el índice. Esto no es una recomendación: es la mecánica del modelo, expuesta. Sirve para entender qué palanca pesa y cuál no.
Todo dato que usted ingresó, el puntaje que produjo y el peso con el que entró al índice. Un instrumento que no se puede auditar no es un instrumento: es una opinión con decimales.
El instrumento midió su estructura. Lo que no puede hacer es interpretarla en el contexto de su caso concreto: su edad, su horizonte, su familia, sus decisiones ya tomadas y las que todavía no. Eso requiere criterio humano y una conversación. Si al final de esa conversación la conclusión es que hoy no hay nada que mover, eso también es un resultado — y se le dirá igual.
Su resultado ya fue registrado automáticamente. En minutos le llega un correo de confirmación con su reporte.